El viejo adagio está equivocado: los ganadores sí renuncian y quienes renuncian sí ganan. Todo nuevo proyecto empieza como algo emocionante y divertido. Luego se vuelve más difícil y menos divertido, hasta que llega a algo muy difícil y nada divertido. Tal vez usted esté en el abismo: un revés temporal que podrá superar si persevera. Sin embargo, a lo mejor es un callejón sin salida que nunca mejorará, por mucho que usted se esfuerce. Los ganadores renuncian rápidamente, renuncian con frecuencia y renuncian sin culpa... hasta que se comprometen a vencer el abismo correcto por las razones correctas. De hecho, los ganadores buscan el abismo. Comprenden que cuanto más grande sea la barrera, más grande será la recompensa al superarla.


